Tras la repetición de casos similares
la mente es conducida por el hábito
a tener la expectativa, al aparecer un suceso,
de su acompañante habitual.DAVID HUME
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ANTOFÉRICOEl amor es una tuneladora a la inversa. Como si el amanecer fuera crepúsculo, el fin de la vida el sentido. El calor suavidad. La nieve se transportará en pilas alcalinas. El amor no puede ser una tuneladora, en todo caso, un tunelador, porque en mi caso es masculino. Quizás sea el deseo. No. Masculino, too. La pasión sí es una tuneladora a la inversa. Cada giro de sus aspas lacerantes te rellena, te llena, te acuchilla para que chilles hasta la eyaculación cortante, sangrante, blanca y final.
